La ablación, borradura del clítoris, del placer sexual, es una metonimia de la devaluación social de la mujer.

“Con toda la charla sobre cómo estimularla, pensarías que la economía es un clítoris gigante”. Esta frase de la ensayista y activista social estadounidense Barbara Ehrenreich, con la que Txaro Fontalba se topó navegando en internet, encendió la chispa. “Me di cuenta de que, aunque en obras anteriores ya había trabajado con órganos sexuales femeninos y masculinos, no había tocado el clítoris hasta ahora. ¿Por qué?, me pregunté. Creo que la frase de Barbara Ehrenreich fue una llamada de atención de que me había olvidado de algo en lo que me tenía que haber detenido”, cuenta la creadora navarra.

Así comenzó a gestarse Clitoria, el nuevo proyecto de Txaro Fontalba, creado este año y que la artista presenta por primera vez al público en el espacio Apaindu del casco viejo pamplonés. Un conjunto de obras que pone el foco en la práctica de la mutilación genital femenina, que, aunque prohibida por el Estado, se realiza en muchos países, entre ellos España y otros de Europa. La exposición conecta con obras anteriores de la artista en las que también objetualiza los órganos del cuerpo para convertirlos en “contenedores políticos”. “Sería una especie de historia política de los órganos”, dice Fontalba sobre esta idea en la que lleva ya años trabajando y en la que el cuerpo (subjetivo) es considerado como una construcción simbólica/semiótica y cultural.

Para el proyecto Clitoria, la artista ha coleccionado y utilizado fotografías de monedas de países del mundo donde se practica la mutilación genital femenina. “Sobre todo se da en países africanos y de Oriente Medio, y también en algunos países de religión musulmana de Oriente Lejano. Pero también se practica a menor nivel en países de Europa, Estados Unidos e incluso Canadá, lo que pasa es que la información está oculta;hay países en los que se sabe que se practica pero no se sabe cuánto…”, apunta. Y comparte un terrible dato que habla de que “en España 24.000 niñas sufren al año la mutilación genital”. Una práctica por la que cada año se ven afectadas tres millones de niñas y mujeres en todo el mundo.

Las fotografías de las monedas de esos países manchados por esta realidad se exponen en Apaindu en impresiones digitales sobre papel encima de las cuales Txaro Fontalba ha intervenido realizando con tinta garabatos informales a modo de pintadas que podrían encontrarse en las puertas de baños públicos. Garabatos con formas vaginales, vulvosas, que inmortalizan el clítoris. “Es una manera un poco gamberra de tachar las monedas para restituir el daño”, dice la artista, a la que le cuesta hablar de su arte como arte de denuncia, pero sí tiene claro que con estas obras quiere “plantear y señalar esta cuestión de la mutilación genital femenina”. Una práctica cultural global, como sostiene la teórica feminista Gayatri Spivak, que lleva a Txaro Fontalba a pensar en el cuerpo femenino como “un lugar transnacional, donde se da la relación entre peligro o daño y placer”.

“Me interesa señalar cómo se infringe daño en el cuerpo de la mujer justamente en el lugar del placer. Cómo se le resta o se le roba ese placer, y eso es un síntoma o una metonimia de la devaluación de la mujer en la sociedad. La mutilación marca a la mujer robando, restando, sustrayendo una parte de su cuerpo y no solo eso, también la capacidad del placer, lo cual es terrible”, reflexiona la creadora navarra.

placer expansivoJunto a las impresiones digitales de monedas garabateadas, la exposición de Apaindu incluye una pieza de suelo realizada en contrachapado, papel y pinturas que supone el traslado de la misma idea abordada en las piezas de pared a “otro territorio, con otros materiales y otro formato”.

“En todas las obras de la exposición, también en la de suelo, planteo un formato muy regular, cuadrado, de 35 x 35, ejemplificando lo normativo, eltodos iguales, los límites que marca cualquier estructura social. Y a la vez que señalo el daño en el cuerpo femenino, en la pieza de suelo, que admite diversas composiciones, quería incidir en el lado del placer. Entonces aquí la composición es libre, puede multiplicarse y conquistar superficies… Tiene ese carácter de juego, de decoración incluso, al fin y al cabo son como baldosas… Es algo que se extiende, se combina, que está relacionado con lo lúdico, lo sensorial, con el placer”, cuenta la autora.

En este proyecto, visitable en Apaindu durante todo este mes de diciembre, Txaro Fontalba invita a reflexionar sobre “el clítoris como signo del exceso en la mujer”, sobre “una economía clitoriana frente a la economía dominante del útero. Una economía del placer por fuera de la economía de la maternidad en el patriarcado”.

“El clítoris es un lugar para el puro placer y su eliminación no compromete la función reproductiva. La ablación, la borradura del clítoris, y por lo tanto del placer sexual, sería una metonimia del estatus social y sexual de las mujeres”, concluye la artista.

VISITAS PEDAGÓGICAS

La exposición está siendo visitada por profesorado del CAP -como actividad enmarcada en sus cursos de formación sobre feminismo y arte-, así como por adolescentes de institutos, lo cual Txaro Fontalba valora muy positivamente.

Paula Etxeberría Cayuela

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