El pasado 27 de mayo, noche de luna llena, pernocté en el Museo de Navarra. Ejecuté el ritual íntimo del sueño delante de las cámaras de vigilancia. Me tumbé a lado de ciertas obras, en silencio, y dormí con ellas. En el Mirador del Museo, presentaré el vídeo resultante de esta noche y ofreceré una acción con cuerpos y voz.