ENTREVISTA/ Radio Euskadi

6 de noviembre de 2018 a las 16:30 horas. Mi entrevista a partir del minuto 30´

¿La tartamudez como forma de discurso válido y de merecido análisis es elpunto de partida de las impresiones que cuelgan de la pared, así como de la pieza realizada en chocolate. Palabras que designan una actividad, una forma de comunicación no lineal pero que no por ello está falto de sentido. ¿es quizás un llamamiento a la pausa, al reconocimiento de diferentes discursosposibles?

En efecto, quiero alejarme de la tartamudez considerada como un defecto del habla, y me acerco a una idea de la tartamudez como algo útil para hablar de lo otro, de lo extranjero. (“Bárbaro” equivale en sánscrito a tartamudo (por el ba-ba), es decir, “el que no sabe hablar bien”. Este concepto relacionado con el extranjero fue usado de modo similar por eslavos, mayas, griegos y romanos).

Y como dices es un llamamiento a la pausa, a la pausa vital, a la vacilación, a ese momento en que las cosas pueden ser dichas o pensadas de otra manera. Hoy defender la pausa es defender la distancia respecto al tiempo instantáneo, a la bulimia y a lo excesivo que sufrimos en esta época.

Vamos a pararnos por un momento en la pieza de chocolate. La lengua es el órgano con dos funciones, la del habla y la gustativa. En éste caso, eso se ha hecho físico, y llegamos a comernos esas palabras que designan la tartamudez, la palabra repetida, la pausa en las sílabas. Una pieza dulce pero con una intencionalidad muy rotunda. ¿A quién hemos de hacer callar con este manjar?

Me gusta esta cuestión que dices de “hacer callar”. Hablar, tener la palabra, hacer callar es una cuestión de poder, quién tiene la palabra tiene autoridad, autoritas. Quien no dispone de ella no dispone de ese lugar público, o más bien está ausente o no participa en ese lugar espacio público.

Según algunos estudiosos de la tartamudez (los mejores estudios han sido escritos por los propios tartamudos) la tartamudez puede pensarse como síntoma de una excesiva sensibilidad a las relaciones de poder en el lenguaje. Es como si se tropezara con el otro, el otro es un obstáculo (de hecho los tartamudos no lo hacen cuando hablan en voz alta solos).

En referencia a la pieza de la que hablas, le doy a comer palabras al otro, de cierto modo le hago callar, aunque siempre puede hablar con la boca llena y en ese caso su discurso no sería del todo apropiado, pierde autoridad. Estas piezas “tartamudas” de chocolate son un regalo, cuyo destino es ser digeridas, eliminadas, tachadas. De este modo le devuelvo el obstáculo, la tartamudez al otro, y así la de alguna manera se cancela. Es hacer callar al otro pero no mediante la fuerza o la coacción sino a través de un regalo, un don. Una invitación a tartamudear. A celebrar sencillamente que “hay lenguaje”, el saber y el sabor del lenguaje.

En la exposición, cuelgan dos grandes lenguas del techo, como si de una carnicería se tratase, la carne, lo orgánico se nos muestra frente a frente. Como si fuera un vis a vis, hemos de conversar con ellas, que son femeninas y que en esta ocasión aparecen redimensionadas. ¿Es quizás una puesta en escena del discurso femenino que ha sido acallado y desmerecido por la historia y que tú lo muestras más grande, más presente y más real que nunca?

Son totems, grandes, rotundas, muy orgánicas, presente y reales, como dices. En obras anteriores, he utilizado imágenes de carne. Para decirlo de forma resumida, cito al filósofo Zizek que habla de la carne en relación al discurso femenino como símbolo del patriarcado.

He destacado en el texto que acompaña a la exposición una cita de la teórica feminista Donna Haraway: “El feminismo ama otra ciencia: las ciencias y las políticas de la interpretación, de la traducción, del tartamudeo y de lo parcialmente comprendido”.<

En los inicios el movimiento feminista, nació y creció huérfano de instituciones del saber, huérfano de tradiciones teóricas, se fue produciendo con cierta precariedad, titubeo, fue algo así como artesanal y experimental, un conocimiento que hoy denominaríamos “informal”, distanciado o al margen de la centralidad del conocimiento académico.

Posteriormente fue admitiándose en los centros de estudios especializados y universidades. El ingreso del feminismo a la academia supuso una traducción (¿una traición?) de la lengua tartamuda al lenguaje académico. María PTQK lo explica en su texto “La cátedra y la cháchara”, las mujeres de día hacemos la cátedra y de noche la cháchara. A un lado la cátedra, al otro la cháchara.

El análisis del lenguaje ha sido a lo largo de la historia un discurso que probablemente nunca a llegado a ser consensuado. Tú vas más allá y te sumerges a analizar el lenguaje tartamudo donde la palabra adquiere nuevos sentidos en cada discurso. ¿Qué te ha empujado a ello?

Yo fui una niña que tartamudeaba, así que puedo presuponer de entrada cierta sensibilidad sobre el tema. Me interesa las zonas intermedias, los umbrales y en la tartamudez encuentro esa experiencia material de la lengua, con la lengua, la lengua que habla y la lengua que se habla. Y esta experiencia no se hace sin dificultad.

Se pone de manifiesto la experiencia sonora, más material del lenguaje, el tono, timbre, cadencia, falta de ritmo, silencios. O el fracaso del decir. Desfamiliarizar mediante el tartamudeo los usos habituales del lenguajes y abrir nuevas producciones y sentidos inspiradas en esta extrañeza del tartamudeo.

En los últimos años has trabajado mucho el tema visceral y orgánico para analizar las diferentes carencias de las políticas actuales tanto con el tema femenino como con otros temas e inquietudes sociales. ¿Es la forma de poner la carne en el asador y realizar un llamamiento de alerta a los dirigentes y a la propia sociedad?

“La carne en el asador” hace referencia a una serie de obras que realicé con somieres colchones de tela donde había impreso imágenes de carne, y el resultado se parecía a una gran parrilla con la carne encima.

Yo siempre trabajo desde aquello que me produce zozobra. Sí, el arte señala, enfoca, muestra aspectos sin duda paradójicos, conflictivos, de la realidad. Aspiro a una especie si se puede decir “historia política de los órganos”, el cuerpo campo de batalla y la significación política de algunos de sus órganos, y por supuesto del cuerpo femenino y no sólo. Esto es universal.