La exposición Ficcionar el presente. Adquisiciones de arte contemporáneo del Museo de Navarra, 2021-2024, abierta del 12 de marzo al 30 de agosto en el Museo de Navarra, reúne obras adquiridas recientemente por la institución y aún no expuestas.
Comisariada por Javier Balda, presenta el trabajo de veinte artistas navarros de distintas generaciones y trayectorias, cuyas obras exploran la ficción como herramienta para reinterpretar el presente y cuestionar la realidad contemporánea. La muestra se articula en torno a tres ejes —paisaje, materia e identidad— que conectan las obras y proponen un diálogo sobre el contexto social y cultural actual.
En 2021, el Museo de Navarra adquirió la obra audiovisual Sueñario, que recoge la acción corporal que realicé la noche del 27 de mayo de 2021, noche de luna llena, cuando pernocté en el museo. Frente a las cámaras de vigilancia, llevé a cabo el ritual íntimo del sueño: me tumbé en silencio junto a la tapa de un sarcófago del siglo XIV procedente de la Ermita de Catalain y dormí a su lado.
Texto del catálogo por Marta Arriola
Esta obra es un vídeo de la acción realizada por la artista el 27 de mayo de 2021, durante la noche que pernoctó en el Museo de Navarra, ejecutando el ritual íntimo del sueño delante de las cámaras de vigilancia, para dormir junto a la tapa de sarcófago del siglo XIV procedente de la ermita de Cataláin. Se proyectó el 8 de septiembre de 2021 en el mirador del Museo, acompañado de una acción artística de cuerpo y voz, como parte de la segunda edición del ciclo 9 Soles, comisariado por Alexandra Baurès.
Txaro Fontalba quiso dormir en el Museo de Navarra. Eligió una noche de luna llena y llegó con una colchoneta y una almohada. Las dispuso en el suelo de la sala 1.6, ocupando el espacio que queda al lado de la plataforma donde se expone la tapa de sarcófago de piedra arenisca. La longitud del lecho y la forma de la almohada parecían replicar la pieza pétrea, que a modo de cubierta a dos aguas cortada transversalmente por otras tres cubiertas en ambos extremos y en el centro, cerró en su día un sepulcro rectangular.
Se tumbó de lado, en silencio, y fueron pasando las horas. Los relieves prerrománicos de Villatuerta le acompañaban en su descanso. Con las luces de la sala apagadas, sin nadie que los visite o hile un discurso para explicarlos en su conjunto, se convirtieron en meros fragmentos de sueño, que solo al regresar la luz de día volvieron a tener sentido. Al igual que los sueños que, como explica la artista al hablar del proyecto Oniria, en el que se inserta esta acción, no pueden ser nada si no se comparten y cuentan. Y también como los sueños —y siguiendo sus palabras—, estas obras escultóricas del pasado se muestran como piezas de un puzzle que no podrá ser completado.
Para quien contemple Sueñario el sueño en sí mismo será un acto de fe, ya que no podemos verlo, ni nada podremos saber de él. Fontalba duerme para después indagar en el sueño, como manifestación primera y más subjetiva de la vida humana, como espacio de total libertad y acto involuntario de creación y producción, del que solo podrá dar cuenta cuando despierte.
La propuesta fue diseñada como una pieza site-specific para el ciclo 9 Soles, que en la edición de 2021 se posicionó en el límite entre el adentro y el afuera, girando en torno a las preguntas: ¿qué contiene el Museo? y ¿qué no contiene?.
La artista, que sitúa su obra en un territorio afín a la escultura, la objetualidad y el dibujo, concibe también el cuerpo, en este caso el suyo propio, como objeto y contenedor de conceptos e ideas. En esta ocasión quiso relacionar cuerpo, museo y tiempo, trasladando el acto íntimo de dormir a un lugar público.
Junto a Sueñario, otras obras de Txaro Fontalba como Órgano, 1990, Venus bellum, 1994, y Sor-rostro, 2017; también duermen en el Museo de Navarra.

