REFLEXIÓN / INFLEXIÓN: Presencia de las mujeres en el Museo de Navarra

reflexion-inflexion-588

En el Museo de Navarra inaugura una exposición que supone una reflexión sobre la desigualdad laboral que sufren las mujeres artistas en la profesión del arte contemporáneo. Hay datos preocupantes, como la falta de autoras en las salas de su colección permanente -que expone únicamente a la pintora renacentista Catalina de Oscáriz- o la escasez de exposiciones individuales de mujeres entre los años 1990 y 2014 -únicamente 19 de un total de 121.

Entre las autoras de la colección que ahora se expone temporalmente encontraréis obras de: Isabel Baquedano, Malús Arbide, Mabi Revuelta, Asun Goikoetxea, Teresa Izu, Sonia Rueda, Marijose Rekalde, Elena Goñi, Blanca Garnica, Ángela Moreno, Dora Salazar, Elena del Rivero y una de mis piezas  “Venus Bellum” perteneciente a la serie “Bestiario de amor” (1998).

PARED E.aiPARED E.aiPARED F.aiPARED G.aiPARED G.ai

A la exposición comisariada por Celia Martín Larumbe, acompaña el documental Pensando en voz alta (51 min), realizado con motivo de este proyecto, en el que se muestran siete entrevistas a las artistas Isabel Baquedano, Nerea de Diego, Elena Goñi, Ángela Moreno, Marijose Recalde, Mabi Revuelta y a mi misma.

museo-navarra-video

A continuación trascribo la parte de mi entrevista:

1. ¿Ser mujer ha condicionado el desarrollo de tu carrera profesional como artista? ¿Cómo?

Esta cuestión de los “condicionantes” por así decir, yo los tomé de forma deliberada en los inicios de mi trayectoria artística como asunto a reflexionar y tratar de modo artístico en mi obra. Estoy hablando de los años 90 problematicé cuando traté la cuestión de lo femenino, de lo mujer, del cuerpo sexuado y de la sexualidad femenina. En cualquier caso la subjetividad femenina y las cuestiones de género han sido una constante en mi obra a través de temas como el amor y las relaciones sentimentales; o más puntual como la anorexia o figuras femeninas relacionadas con la maternidad como Medea.

Eran años en los que asistí a los talleres en Arteleku y comenzaba también en el territorio nacional a organizarse exposiciones en torno a las cuestiones de género. Lo que conllevó a dar más visibilidad a las mujeres artistas y a sus obras. Yo misma participé en dos exposiciones en el panorama nacional: “Transgenéric@s y “Cómo nos vemos. Aquí en lo local no llegó esta ola, este espacio reflexivo no se hizo notar, excepto una exposición “Ricas y famosas” cuyo título ya denota cierta ironía y también “Ecos: cinco mujeres artistas ante la historia del arte” en la que participé.

¿Se podría pensar que en ese momento ser artista mujer era una oportunidad? Como contrapartida las etiquetas “arte femenino” o “arte feminista” impuestas a ciertas trayectorias de mujeres artistas impiden que se las valore o se interprete su obra desde parámetros más amplios. Te encasillan innecesariamente forzando a que tu obra sólo se mire desde ese sesgo o prejuicio.

Y por otra parte considerando los datos que publica el MAV en cuando a visibilidad de las mujeres artistas en museos, centros de artes, exposiciones, colecciones y galerías, te lleva a concluir que ser artista mujer es un condicionante, una desventaja al tener menos oportunidades, aunque se viva y se trabaje sin contar con esta premisa.

2. ¿Qué te lleva a realizar tus obras?

En el inicio de cualquier obra o conjunto de obras existe un interrogante, algo que me hace cuestión o que me cuestiona. También puede ser un malestar, una inquietud una paradoja o un conflicto que me inquieta.

Esto me lleva a una investigación unida a una articulación formal de elementos que tienen que ver con los afectos, lo sensorial, lo conceptual, lo material y lo textual. Es la búsqueda de una estructura que permita tratar lo intratable o lo inasible.

Lo dice Paul Celan de un modo hermoso: “Son los esfuerzos de quien, sobrevolado de estrellas –obra humana-, expuesto en un sentido nunca antes previsto, y por tanto terriblemente al descubierto, va con todo su ser al lenguaje, herido de realidad y en busca de realidad”.

En este sentido es la obra la que hace al sujeto y entiendo la subjetividad más particular como producto de una creación, efecto de una distancia. Las obras de arte son espacios de escucha y de mirada, donde atrapar el tiempo y sostener la mirada.

Y la obra concluye y finaliza en una exposición en el espacio público. Cada exposición es un corte en la continuidad de un proceso, al irrumpir en lo público. En cierto sentido las obras no lo son completamente hasta que son expuestas, lo que implica una deliberación al dar las obras por exponibles y en segundo, una transformación, al someterlas a la mirada externa, ajena a las elucubraciones personales.

Exponer supone un reconocimiento de todo aquello que me ha formado, conformado y he admirado, el impacto que otras creaciones han tenido en mí y que espero que mi obra opere en otros en ese sentido.

Y este reconocimiento no se refiere al ego, sino es más bien una deuda referida a una lógica de la transmisión cultural. Un reconocimiento de lo que se adeuda de los otros artistas y de la historia del arte.

3. ¿Qué importancia tienen para ti el proceso creativo y la obra final?

El proceso es la parte más gozosa que en muchos aspectos escapa al control y a la consciencia. No marco de antemano las obras ni estilísticamente ni formalmente. No entiendo el estilo como una fórmula, ni algo que se repite, sino un resultado por así decir de lo que escapa al control.

En parte el proceso es una investigación, donde no se trata de hacer intervenir un discurso, sino un discurrir, un tejer. El proceso es un hacer abierto o disponible a que sucedan cosas. El proceso supone la confianza de poder ir fijando, articulando y tejiendo un conjunto de ideas, preocupaciones, afectos y en esto interviene tanto el azar a través de encuentros afortunados con objetos, como el proceso material, la tachadura o también la contingencia a través de las limitaciones materiales o los obstáculos que intervienen.

Y se espera que algo del deseo o de lo inconsciente emerja, permee, te sorprenda o dirija el hacer desde lo arbitrario hasta lo ineludible. Y se trata también de estar atenta a que esto suceda.

Y la obra final es una formalización exitosa, que se muestra como algo articulado y físico, disponible a la mirada, que se muestra condensado y de modo ineludible material.

4. ¿Destacas algún referente en tu proceso formativo? ¿Alguna mujer?

A lo largo de lo que son ya bastantes años hay muchos referentes. Mi proceso formativo es constante, se puede decir que tengo en cierta manera vocación de investigadora.

Profesores como Juan Luis Moraza, al que admiro; también textos de psicoanálisis y feminismo en los que por supuesto hay muchas mujeres y hombres. Y ya que hablamos de mujeres destaco a algunas escritoras: Julia Kristeva, Silvia Tubert, Beatriz Preciado, Camille Paglia, Eva Illouz.

Y entre las artistas mujeres destacaría: Eva Hesse, Louise Bourgeois, Annette Mesenger, Yayoi Kusama, Rebeca Horn, Rosemarie Trockel, Meret Oppeheim o Frida Kahlo.
Pero me dejo a muchos que quizá han sido de mayor influencia.

5. ¿Qué papel han tenido en tu trayectoria profesional las ayudas, premios y encargos oficiales? ¿Y las galerías?

En el inicio mucha, gracias a una beca del Gobierno de Navarra realicé un postgrado en Londres. También participaba en concursos y buena parte de las exposiciones son parte o fruto de estas participaciones.

Más adelante al cumplir años, paulatinamente me he ido desinteresando y quizás porque las ayudas han evolucionado hacia un tipo de producción de la obra de arte, referido a una noción contemporánea de proyecto identificado con el producto y alejado del proceso y de la experimentación. Mi obra o mi modo de trabajar difícilmente o muy forzadamente podrían encajar en estos presupuestos. Hoy realizo mi obra completamente al margen de este tipo de demandas.

En su momento también realicé varias exposiciones en galerías: Gingko que trabajaba con artistas jóvenes y con una buena participación de artistas mujeres. También en Madrid en Zambucho, presenté con Helena González como un proyecto colectivo. Si existe alguna oportunidad en donde me pueda sentir cómoda no dudo en participar, como ahora en los próximos meses en una expo colectiva en Estambul de artistas del país vasco y Francia.
En términos generales y no digo que no puedan existir excepciones, el mundo del arte es un mundo arbitrario donde los egos de las personas circulan sin control y la lógica del reconocimiento que se mantenía en el mundo del arte ha desaparecido (o más bien lleva ya bastante tiempo desaparecida). El sistema de premios pertenece a la existencia de un círculo de prestigio, que exige por lo que parece mucho de la propia vida de los artistas.

6. ¿Qué mujeres artistas no han recibido en Navarra el reconocimiento y visibilidad que deberían?

Seguro que hay artistas mujeres navarras de los años 60 y 70 y anteriores incluso durante el franquismo, que no han tenido ninguna o escasa visibilidad. De modo paralelo a lo ocurrido en el estado español, donde artistas mujeres de esos años han sido revisadas y se han organizado exposiciones. Es una labor a realizar e investigar en Navarra, desconozco si existen tesis doctorales, estudios… Lo que ha venido interesando son los artistas jóvenes y emergentes como se les suele denominar en detrimento de otras generaciones.
La única artista que conocí en su momento es Isabel Baquedano, cuya obra es difícil de ver y en Navarra ha tenido poca visibilidad. Elena Asins, que ha vivido durante en Azpiroz declara que “han tenido que venir nuevas generaciones para comprenderme”.